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Pintar y cantar a Cuba, la obra mayor de Michel Mirabal

 

Michel Mirabal se ha tomado muy en serio su participación en la XI Bienal de la Habana. Una muestra de su obra plástica en las Exposiciones Colaterales y un performance artístico donde artes visuales y música se entrelazan e interactúan, son las acciones que presentará al evento insignia de la cultura artística del país.

En cuanto a su muestra pictórica Mirabal volverá sobre algunos de sus temas preferidos aunque en esta ocasión la pieza instalativa “Quejas y sugerencias”, un buzón de correos normal, de esos que existen en cualquier parte de la ciudad, exhibe unos dientes y comillos que insinúan poca disposición a que se deposite un documento en su interior; dicha pieza, un buzón que cobra vida propia en su cuestionamiento crítico, es el epicentro de su propuesta expositiva. Nuevamente las banderas cubanas, y otras imágenes ya familiares de su saga artística reaparecen en la exposición preparada para la Bienal.

Mirabal es un artista en busca de sentido para su obra, de esta forma se reinventa periódicamente, no se estanca en ninguna estación creativa, es febril en su imaginario visual, como un cronista que anota febrilmente sus apuntes sobre la realidad que sufre y disfruta a un tiempo; observa, anota, crea sus iconos. Sobre su trabajo se han pronunciado diversos críticos e intelectuales cubanos. Puedo citar al reconocido novelista Leonardo Padura y al profesor emérito de artes visuales Antonio Alejo. Padura escribió: “La mirada de Michel Mirabal es la particular visión del artista sobre un universo citadino y humano (espejo de un contexto mucho mayor) que, con su propio proceso de degradación, ha ido ganando un espacio cada vez más significativo en la literatura, el teatro, la plástica y hasta la música cubana de los últimos años, con miradas ajenas a complacencias, como testigos alarmados de un proceso de desintegración que cada manifestación artística ha ido grabando para enriquecer el panorama cultural cubano contemporáneo”.

Alejo, más ceñido a lo meramente artístico dijo a su vez: “Mirabal sabe llevarnos de la experiencia puramente sensorial a la experiencia reflexiva, despertando en nosotros el mecanismo de las asociaciones afectivas, enriqueciendo así la autonomía de nuestra percepción”. De esta suerte de comentarios pudieran citarse muchos más, es, pues una obra que merece la atención de la crítica y que ha venido ganando en madurez en los años más recientes.

Su tema acerca de las banderas cubanas despertó mucho interés. El artista nos señala que la enseña nacional no es un trapo con carácter simbólico simplemente, es más que eso, es una idea, un concepto que engloba a millones de personas por encima de fronteras y latitudes. Es una conciencia ajena a ideologías, la patria como máter, las raíces, lo identitario que nos viene por la sangre. Y aquí entronca la otra acción plástica de Mirabal en la bienal.

Bajo el epígrafe inicial: “Se entiende […] que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república”, de José Martí en su célebre texto Nuestra América, de 1881, se desarrollará el performance artístico en un teatro de la capital. Las abiertas e inclusivistas concepciones de Martí sobre la patria, esbozadas a lo largo de su fecunda existencia, y sus vínculos con una visión ecuménica y humanista de los hombres como ciudadanos del mundo, la gran patria de todos, inspiran el presente proyecto artístico. Protagonizado fundamentalmente por artistas jóvenes, tanto la pintura como la música vertebrarán en este acto una acción desde y hacia la patria en la que vivimos, trabajamos y crecemos, una patria vista como la gran utopía por la que generaciones de cubanos han entregado sus mayores esfuerzos, y hasta la vida, a lo largo de la historia.

Desde luego, se trata de un concepto de patria en movimiento, sin desprenderse del núcleo genésico que trazaron los padres fundadores pero abierto a los tiempos que corren y a las nuevas miradas de las generaciones más jóvenes. Una idea de patria en la que el necesario esfuerzo por la unidad no implique la desatención de diferencias sociales, raciales y de género; tampoco se trata de un concepto de patria desideologizado, lo que entrañaría una peligrosa ideologización otra, ni atado a una ideología única que sería reductora en cuanto a que patria, como espacio vital e identitario, comporta la mayor y más abarcadora de las inclusiones posibles: matriz de la vida ciudadana, plural y solidaria de sus hijos.

Una patria en la que se puedan conciliar los sueños martianos más elevados de construcción nacional sin distingos de ningún tipo, en la que la instrucción y la educación permitan salvar el lenguaje, la cultura y la capacidad universalmente consagrada de pensar libremente; un concepto de patria que haga meritorios los esfuerzos de todos sus hijos y que impida que bajo ningún concepto se convierta en trampolín o pedestal para unos cuantos. Una patria donde no se enseñoree la amnesia histórica que evite ver con claridad los errores y las inconsecuencias de los hombres. Una patria en la que se destierre la mentira, la simulación y las tentativas de manipulación de las personas, y en la que la familia y los valores humanos gestados a lo largo de los siglos se consideren sagrados para todos.

El símbolo patrio, la bandera, la bandera de Mirabal y la de todos nosotros (los de allá y de acá) será cantado por voces juveniles, para algunos incómodos pero sin dudas talentosos artistas del hip hop, frontales en sus textos, críticos, heréticos, exponentes de las nuevas ideas que surgen en y sobre la patria, la casa grande que late y se mueve, crece y se redimensiona, fiel a la sangre hospitalaria de la historia. En el concierto actuarán Raudel, de Escuadrón Patriota, Maikel Extremo, Soandry, Silvito el Libre, Los Aldeanos, Carlos Mucha Rima, Barbarito y Vicente Feiiú, autor este último de la canción “Creéme”, que servirá de pivote de los raperos.

Utilizando un teatro de la capital, este performance visual-musical (o action painting) se desarrollará durante una noche de la forma siguiente: en el lobby estará desplegada una muestra del artista plástico Michel Mirabal que constará de varias de las piezas que durante años ha dedicado al tema de la enseña nacional.

Desde el inicio del perfomance Mirabal comenzará a pintar una bandera de grandes dimensiones, auxiliado por alumnos de las escuelas de arte. Simultáneamente en la pantalla se proyectarán imágenes de la documentación del proceso previo al performance y sobre la obra plástica del artista, compuesta por varios ejes temáticos: las manos, las banderas, las calles de La Habana, los interiores de los solares, las tazas y los Cristos. Cada intérprete entonará dos o tres números basados en las series temáticas del artista. El concierto finalizará con todos los raperos y cantantes entonando la canción de Vicente Feliú. Para concluir el performance se invitará a personas del público a estampar la huella de sus manos en la bandera que ha sido elaborada durante el concierto. Todo el acto y su proceso de preparación será filmado y documentado por el reconocido cineasta Ian Padrón, de manera que la obra resultante, un concierto memorable, será la verdadera aportación de todos estos artistas, Padrón incluido, al magno evento.

Después de dicho todo esto creo que nadie dudará de que Michel Mirabal se propone echar una pizca de sal a la XI Bienal de La Habana, ¿No lo creen ustedes?

Rafael Acosta de Arriba,
La Habana, 25 abril de 2012

 

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